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lunes, 7 de noviembre de 2011

Ejercicio de sobriedad


Me apetece compartir algo.

No; eso no es del todo cierto.

Me apetece escribir algo.

Sí; eso ya se acerca algo más a la realidad.

Rebusco entre mis escritos a medias.

Recapacito.

Lo mejor será dejar constancia de la sabiduría de otros, y no meterme en camisa de once varas cuando mis pies juguetean ya en sus pantuflas, el pijama se ha impregnado del calorcito del cuerpo, y mi cabeza ha entrado en modo letargo.

Y así me digo: “No pierdas tan bellas ocasiones de callar, como a diario te dará la vida.”

Google me dice que es una frase de Noel Clarasó, y Wikipedia no se explaya en aclararme el cómo ni el cuándo de semejante verdad. Quizá me estén queriendo decir que ya va siendo hora de que me vaya a la cama.

Pues nada; otro día, ¡más!

lunes, 20 de julio de 2009

Querido profesor...

He de confesarlo. Fue un “bonus track” de los Backstreet Boys lo que me hizo saltar de alegría en su momento, y no aquel libro tan grueso de aspecto inabarcable y casi decadente.

Angela’s Ashes no llamaría mi atención hasta unos meses después, y ni siquiera lo haría en su versión original. Aquel libro que llegó con papá de su viaje a Inglaterra en el 98, y que quedó eclipsado por mis ídolos del momento, siguió relegado al olvido en torno a la página 271, donde al parecer claudicó Ana tras su heroico intento de abordaje. Fueron unas anginas, en su empeño fugaz en librarme del cole, las que propiciaron mi reencuentro con esa memorable biografía. El extremo izquierdo del sofá, que por aquel entonces ya nada tenía que envidiar al derecho, dado que revelaba a la perfección mi silueta a través de sus deformidades, fue testigo de las primeras lágrimas que solté en reacción a unas palabras plasmadas en papel.

A esa inolvidable primera declaración de intenciones siguieron ‘Tis, un encuentro totalmente casual en el mercadillo de Sarriá, y Teacher Man, al que fui a esperar a la librería el mismo día de su publicación.

Autocompasivo o no, estandarte del sueño americano o no, autor de bestsellers o no, mi única realidad es que sus palabras cargadas de intencionalidad, ingenio, humor, ironía y escepticismo lograron cautivarme a lo largo de cientos de páginas. Valga como ejemplo de ironía, el que un libro que narra su más absoluta miseria catapultase al autor a la fama y la holgura económica.

Capítulo 17 de Teacher Man, última línea: “Someone calls, Hey, Mr. Mc Court, you should write a book.”
Capítulo 18: “I’ll try.”

Querido “someone”: ¡gracias por aquel comentario decisivo!
Querido profesor Mc Court: ¡gracias por esas tres lecciones magistrales de narración y escritura!

martes, 5 de agosto de 2008

Ex and the pity

Yo soy la primera a la que le molesta introducir palabras inglesas en una conversación en español al no dar con su correspondiente al instante. Y sin embargo, no lo pude evitar. Alguno que otro me tacharéis de pedante o de lo que sea, pero lo que me vino a la cabeza nada más salir del cine fue muy concreto. Y en inglés.

OUTRAGEOUS!

(Que vendría a ser algo así como intolerable.)

Lo siguiente que me sobrevino fue un título. Igual de crítico, 100% adecuado a mi modo de ver: EX AND THE PITY. “Ex”, por lo que fue y no es. Y “pity” por la lástima de haber dado un final tan pobre a una serie que tanto merecía. Supongo que esta aclaración resulta innecesaria, pero por si a alguien se le escapaba… En efecto, me estoy refiriendo a la película de Sex and the city. El título lo decía bien claro: SEX and THE CITY. Y en esa peli, ni sex, ni the city. Eso sí, exageraciones, tintes melodramáticos, sentimentalismos y demás aspectos habitualmente asociados a comedias románticas, todos los del mundo y más. Y por si no fuera suficiente con la puñalada trapera asestada a esos noventa y cuatro soberbios capítulos, añadir que se trata de una muerte lenta y dolorosa. Dolorosa, mucho. Pero lenta… ¡Indescriptiblemente lenta! (Avertencia a los incrédulos: Nada tiene que ver el disfrutar de una maratón 24 h de la serie con resistir estoico a las 2h 30 min que dura la película.)

Parafraseando a Carrie Bradshaw…

Sitting in my apartment, I couldn’t help but wonder: When it comes to second parts… Why do we allow ourselves to hold such high sexpectations? Did they want to make an entertainment piece, or just a torture device? Do we need drama to make a film work? Is it so difficult to say ‘enough is enough’?

Y finalmente, de la propia serie…

Why do we let the one thing we don't have affect all the things we do have? Why does one minus a plus one feel like it adds up to a zero?

Difícil respuesta. Pero es así. No dudo de la reconciliación, pero se hará esperar.

lunes, 23 de junio de 2008

domingo, 22 de junio de 2008

Miedo, malo

“El miedo nos hace perder la consciencia y también nos convierte en cobardes.”

Blanca me acaba de recordar esta cita para que no la pierda de vista en estos tiempos revueltos que estoy pasando. En realidad solo me ha mencionado la primera parte; pero la segunda no deja de venirme también como anillo al dedo.
Lo interesante de la frase es que está completamente sacada de contexto y, aún así, no pierde su sentido último. Es parte de los consejos que la abuela de Marjane da a esta antes de su salida de Irán en la película Persépolis. De hecho no estoy segura de si la palabra usada en la película es consciencia o conciencia, que también sería válida, dadas las circunstancias, pero viendo que en inglés es “Fear lulls our minds to sleep.”, me quedo con la primera.

Otro día escribiré sobre la película, una lección sobrecogedora de historia moderna desde un punto de vista muy cercano y personal, pero por ahora me quedo con que hay días en los que el nerviosismo me sobreviene y me bloquea por completo; y en esos días quizá me venga bien releer lo que acabo de escribir.

viernes, 9 de noviembre de 2007

Volver

“Esta mañana muy tempranico salí del pueblo con el hatico, y como entonces la aurora venía yo la recibía… Cantando como un pajarico… Esta mañana muy tempranico…”

Con escenas similares a la que acompaña a esta zarzuela en “Volver” debieron amanecer miles de pueblos a lo largo y ancho de la geografía española hace ahora una semana. Y es que la celebración del día de Todos los Santos y el de los Fieles difuntos (1 y 2 de Noviembre respectivamente) no solo deja cementerios pulcros, relucientes y llenos de flores sino también mujeres agotadas y medio acatarradas como mi yaya, que de tantas horas pasadas a la intemperie no tenía ni ganas de hablar. ¡Asunto grave donde los haya! ;P

El caso es que… ¡qué mejor momento que la semana pasada para disfrutar por enésima vez de esa gran película! No sé cuántas veces la he visto y tampoco si algún día me cansaré de presenciar la escena entre la Raimunda y la Sole: “¿Hay más cosas que yo debería saber, que no sé?” “¡Mogollón!”, o de las inolvidables intervenciones de la Agustina: “¡Que la maría es mía! ¡Mirad lo hermosas que están las plantas!”.

Como obra de arte que es, allí estuvo en Seúl colgado en la pared entre fotos de familia, amigos y otras cosas durante un año entero. Por eso me ha parecido que ya era el momento de devolverle el huequito que se merece, y como las paredes son dadas a los cambios… ¡Mucho mejor aquí!

(Cuelgo el cartel coreano y no el original porque fue esa variante la que me acompañó durante tanto tiempo.)