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miércoles, 13 de agosto de 2008

Cerrado por vacaciones



Los comerciantes del barrio lo tienen bien claro: ¡aquí no hay nada que hacer!
Durante dos largas semanas he intentado enfrentarme con dignidad a la soledad “santgervasiana” pero… ¡es demasiado! ¡Desisto! ¡Me uno al frente vacacional!

Nos vemos en Septiembre.

miércoles, 11 de junio de 2008

Sol: 1 - Cristina: 0

-Aviso al personal: Esta actualización pierde cierta gracia si no se ha leído previamente el anterior escrito, así que la autora (osease, yo misma) recomienda vivamente la lectura del breve “Nubecillas puni puni” como introducción. ^^- Dicho lo cual…

Cada mañana, una lucha por la supervivencia: Cristina contra el sol.

08:40_ Misión imposible; desisto. ¡Buenos días, mundo!

Volvamos atrás en el tiempo para intentar entenderlo:

08:00_ Suena el despertador.
Nada de qué preocuparse; solo se trata de un aviso para saber que la siguiente será la definitiva.
Segundos después retraso el despertador, me recoloco y sigo con mi placentero sueño.

08: 30_ Algo interrumpe mi descanso, y esta vez no es la alarma. El sol ha empezado su paseo veraniego por mi habitación, tomando como punto de partida el extremo derecho de mi almohada.
Giro mi cuerpo estratégicamente y me zafo de semejante focalización de luz.

08:35_ Desde mi nueva posición descubro que el frente avanza inexorablemente hacia mi persona, puesto que empiezo a sentir el calor en mi oreja. Aún así, intento resistir impertérrita al invasor.

08:40_ Llegamos al inicio del tema. Definitivamente mis estratégicos movimientos han sido en vano y tengo que asumirlo: un día más el sol ha hecho acto de presencia, y por mucho que haya intentado evitarlo, mis movimientos son limitados, y la luz, demasiado intensa.

Sol: 1 – Cristina: 0

Este escarceo se repite invariablemente desde mediados de la primavera hasta final del verano por dos sencillas razones. La primera: el sol está más alto y el edificio de enfrente no alcanza a bloquear la luz directa. La segunda y definitiva: la persiana de mi habitación es demasiado corta como para quedar perfectamente cerrada, por lo que sus tres últimas lamas siempre quedan separadas, no solo permitiendo el paso de la luz, sino focalizando la misma de un modo irritante.

Conclusión: Si a las nueve de la mañana sigo en la cama puedo esperar tumbadita a que salga el sol, pero seguro que tarda lo suyo en decidirse.


martes, 10 de junio de 2008

Nubecillas "puni puni"

Hoy me he quedado dormida. ¡Maaaaala señal! No por la inevitable pérdida de tiempo de trabajo, que al fin y al cabo es recuperable; sino porque eso significaba que sería un día nublado.
Ah, ¿que no encontráis la relación de una cosa con la otra? Bueno, pues siento deciros que hoy os quedaréis con la duda; pero en cuando tenga un documento gráfico explicativo lo entenderéis todo.

Ni que decir tiene, que no me he equivocado. Nubarrones se ciernen hoy sobre nuestras cabezas, dejando a su paso lluvia y malas caras. Eso sí, yo rompo una lanza en su favor, porque en el momento en el que desaparezcan para dar paso definitivo al verano puro y duro, será difícil continuar en cautividad. Así que, sintiéndolo mucho por el resto de los mortales, ¡que siga así!


jueves, 17 de abril de 2008

Singin', just singin' in the rain



Si a alguien le quedaba alguna duda, yo le puedo dar la respuesta. Hoy me siento culpable. Tanto politiqueo en torno al trasvase estos últimos días y resulta que soy yo la única culpable de la sequía. Antes limpio los cristales de mi habitación, antes cae un chaparrón. Si hubiera mantenido la buena costumbre de transparencia 100 % durante los últimos meses, quizá a estas alturas andaríamos desbordados con las reservas hídricas. Y hoy, tras largas horas cegada por mi persiana protectora, sigo escuchando el agua chocar contra todo lo que se le pone por delante.

domingo, 23 de marzo de 2008

Viernes Santo en la ciudad condal

Todos sabemos que el éxito en la búsqueda por Internet depende no tanto de la paciencia como de la pericia para dar con las palabras mágicas.

Pues no debía andar yo muy fina estos días, porque mi objetivo se me resistió como pocos hasta el momento. Acuciada por el inminente fin de la semana santa, dejé de lado la búsqueda virtual para lanzarme a la física. Y es que años de entrenamiento en la escena semanasantera hacen desarrollar a una el olfato al acecho del incienso y el oído a la captura de trompetas y tambores.

El caso es que, con la huída de los autóctonos en busca de nieve y buen tiempo, y la consecuente invasión de hablantes de indescifrables lenguas, la cosa se complicó más de lo esperado. Confusión y desorientación, ante todo, era lo que reinaba; pese a los esfuerzos de los asiduos por imponer silencio. Al final, la experiencia mereció la pena e incluso llegué a ver a la Esperanza Macarena bailando bajo el palio para acercarse al Señor del Gran Poder al ritmo de “¡Guapa!, ¡guapa!”.

¡Cuántas sorpresas me depara esta ciudad! Eso sí, las flores del cristo… Blaugranas, ¡no podía ser menos! Y en palio de la virgen… ¡el escudo de Barcelona!

miércoles, 20 de febrero de 2008

Morriña en grandes dosis

Hoy la nostalgia se ha apoderado de mí. Nostalgia de miles de sensaciones. Hoy he revivido momentos de incertidumbre de hace dos años. Hoy me he puesto delante de un reducidísimo grupo de estudiantes para intentar transmitirles desde un punto de vista humano qué es realmente vivir en Seúl. ¡Qué sensación tan extraña!

Precedida por la presentación de Japón no he podido por menos que volver atrás en el tiempo. En ese mismo lugar estuve sentada yo hace ahora dos años, sabiendo que mi futuro cercano dependía de un profesor de actitud inescrutable. Momentos de tanteo, de preparación, de estudio, de tensión, de larguísimas conversaciones con la familia y amigos, y finalmente, de decepción. Fue la tarde más dura que recuerdo haber pasado en el despacho, sabiendo que Tokio no era mi destino. Forzando una sonrisa poco sentida en su momento pero de agradecimiento de tener un destino asiático que tanto había deseado. Sentimientos encontrados, vaya. Recuerdo con claridad aquellas palabras de consuelo de Ana que en su momento resonaban sin demasiado sentido por mi cabeza: "Si no te han dado Japón, será porque no era donde tenías que ir."

Un año después todas esas sensaciones parecían haberse borrado de mi memoria. Hace un año, en este mismo día a la misma hora, sentía un hormigueo en el estómago por la vuelta a casa. Sí, sí, a casa. A Sangwangsimni. A Hanyang. A Sinchon. Al encuentro de todas las personas que hicieron de Seúl mi casa y de ellas, mi familia allá.

Cuánta agua ha caído en estos dos años. Hoy, además de revivir cierta amargura de aquellos días en Barcelona, he podido rememorar paso a paso todo lo que me sobrevino a partir de ese momento. Y lo único que ha venido a mi mente han sido buenos recuerdos y a mi cara, una sonrisa. ¡Creo que Ana tenía razón!

martes, 20 de noviembre de 2007

Los iluminados

Quizá sea yo la que me equivoque, o puede que sea el mundo el que se haya vuelto loco, pero según mis cálculos aún queda más de un mes para el día de Navidad.

Hasta tal punto hemos llegado que incluso del calendario me han hecho dudar. Pero es que después de un UN MES Y MEDIO de serena convivencia tras su inesperada aparición frente a mi ventana, hoy las luces de navidad han empezado a brillar. Y digo yo… ¿Pasarían desapercibidas las citadas fiestas si ayuntamiento y comercios no nos prepararan con tanta antelación? Yo creo que NO. Como propósito del año nuevo… Menos campañas de ayudas a los necesitados y más coherencia; que con la energía que se dejara de derrochar a más de uno se podría alimentar.

jueves, 27 de septiembre de 2007

Un solo cielo, ¿cúantas identidades distintas?


Todos sabemos que no apreciamos las cosas hasta que nos faltan; y aún así no llegamos a ser conscientes del todo.

Desde que volví a España no he hecho demasiadas fotos, y en las pocas que tengo de estos meses domina un aspecto por encima de los demás: el color azul. No puedo resistirme a hacer fotos del cielo. Cada día amanece con una claridad espectacular, y los días en los que me falta se añade a su ausencia una cierta melancolía por el recuerdo de Seúl. Es curioso que lo que antes me parecía un día bochornoso con neblina y resol ahora sea ahora sea un homenaje a los días seulitas.

Jamás me imaginé que se pudieran echar de menos por igual dos polos tan opuestos.