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viernes, 7 de octubre de 2011

S(i)ngwangshimni: Oda al desastre

Laberintos; metalurgia; tiendas-casa; cables; sonidos; luces; olores; palabras; colores. Todo define un lugar. Todo marca la memoria; pero la memoria es frágil. Un día cualquiera te vienen a la mente recuerdos de un lugar que nunca podrás volver a experimentar. Lugar es tiempo y es espacio; y estos nunca vuelven a reunirse. El tiempo es imposible de recuperar. Y el lugar… ¡qué decir del lugar! En algunos casos también es irrecuperable. Y se siente como si un pedacito de ti ya no existiera. Al contrario que Peter Pan, yo espero crecer. Y espero hacerlo para ayudar a evitar que los desastres de la construcción continúen impunes su camino.

Volver a casa y no encontrarla es doloroso.


jueves, 2 de abril de 2009

Orbis Non Sufficit

El mundo nunca es suficiente. Así lo declaraba James Bond estando al servicio de su majestad. Pero… ¿y cuando el servicio es al público general? ¿Que no es suficiente? ¡Pues que se lo digan a google!

Un par de años ha sido el tiempo necesario para poner Seúl al día; y cuando por fin logran actualizarlo… ¡Pues sigue desactualizado! Hoy son los del oeste los relegados por la tecnología. Aunque bien mirado… ¿sólo los del oeste?

¡No! Porque ahora que las aguas del Cheonggyecheon fluyen ininterrumpidamente de principio a fin, son otras muchas las sorpresas que depara la observación. Y puedo decir que la mayoría de estas imágenes anacrónicas me hace sonreír.

Lo primero, una perspectiva similar a la de un tiempo atrás en la que parece que el cielo se cierna sobre las cabezas de algunos.



A continuación, empezando por la zona a años luz de estar al día… Namdaemun, que sale increíblemente favorecida, dadas las circunstancias que la redujeron a cenizas hace ahora más de un año.


Y desde Namdaemun hacia el norte llegamos al ayuntamiento tal cual lo conocí yo, que hasta donde tengo conocimiento, difiere en cierto modo de su estado actual. Propongo jugar a encontrar “los ocho errores” en las siguientes dos imágenes; correspondientes a Agosto de 2008 y a hace solo unas semanas. Increíble pero cierto. ¿No era considerado patrimonio?



Pero no nos detengamos aquí, y siguiendo las aguas de nuestro querido riachuelo, pasemos sin más dilación a la recién actualizada ciudad de Seúl. ¡Qué mejor lugar por el que pasear que mi adorado Dongdaemun! Locura reencarnada en mercadillo ambulante, en torno a un par de históricos estadios del periodo colonial japonés venidos a menos, a los que ya hace casi un año hincaron el diente los bulldozers. Sólo ella podía resurgir como el ave fénix para mostrar en sus entrañas los restos de Igansumun, la puerta que durante algún tiempo controló el paso de las aguas desde Namdaemun hacia el Cheonggyecheon.


(Más imágenes, aquí.)

Por último, camino de la universidad, os conduciría a las que fueron mis casitas; pero como relevancia en la ciudad tienen poca o nada, acabaremos nuestro tour en los alrededores del mercado de Jungang. Ya hace ahora dos años, la manzana de la que forma parte estaba siendo demolida casi por completo. Se trataba de una mínima intervención de reorganización, teniendo en cuenta que el plan preveía afectar a toda la zona hasta Wangsimni; y pese a su escaso impacto global, aquello era la ciudad fantasma. ¡Pues ni a la etapa del andamiaje llegaron los pobres fotógrafos de google earth!




Terminar para nunca llegar a tiempo... ¡Vaya trabajazo tan desagradecido!

miércoles, 4 de junio de 2008

Lotus Lantern Festival Revival

… semanas sin escribir, y de repente, ¡dos días seguidos!

Y es que nunca sabe una cuándo van a volver recuerdos del pasado a arrancarle una sonrisilla.

Sorpresa vía mail -¡gracias, Laruri!- y encuentro en la web.

Con todos ustedes, servidora con cara de sueño -y concentración, por supuesto-, en pleno proceso de fabricación del farolillo del que ya os hablé en su momento.
Y en la foto del centro, ¡error!: parece el amiguete, compañero de andanzas seulitas y vecino preferido con cara de pocos amigos pero... ¡no lo es!, jeje. (¿mejor así?)



Para todos aquellos que perdieron la fe con el resurgir del fotomontaje, página original.

jueves, 28 de febrero de 2008

Extrañas reacciones

La conversación ha ido más o menos así:

- “Llevo siglos pensando en llamarte, pero ya sabes, entre unas cosas y otras…”
- “Sí, sí, igual que yo.”
- “Bueno, de hecho llevo con ello pendiente desde el día en que se quemó la puerta aquella de Seúl. No sabes lo que me acordé del viaje. ¡Estaba seguro de haberla visto! ¡Qué bien nos lo pasamos!”

A un lado de la línea, Miky, uno de los cuatro integrantes del asalto a Seúl en los calurosos días de Agosto de 2006; al otro, yo.

A raíz de esto empiezo a rebuscar entre los mails enviados por aquella época, porque estoy segura de haber escrito la anécdota con la que Miky ha identificado la puerta sin problemas. Y… Efectivamente, ¡no lo dejé pasar! Pero ya que hoy lo hemos recordado al teléfono con unas carcajadas, ¡que quede también por escrito! Para los olvidadizos aquí sigue el mail del 25 de Agosto y para los incrédulos… el documento gráfico.

“Hoy, por fin, han caído cuatro gotas, y para un chirimiri que cae, va y nos pilla en la calle. Hemos decidido que para pasar ese pequeño chaparroncillo no había nada mejor como iniciar la búsqueda y captura de un Starbucks (que un poco de influjo occidental ¡no va naaaaada mal!), y de ahí nuestra puesta en marcha sin rumbo. Debo decir a nuestro favor que en las zonas más comerciales, das una patada y, como en todo el mundo, salen un par de Starbucks, tres Dunkin Donuts, otros tantos McDonalds y demás.
Otra puntualización, para que os hagáis a la idea de la situación, es que aquí los coches tienen una preferencia absoluta, y por lo tanto, te salen canas esperando a cruzar la calle en superficie.
Pues estábamos en uno de esos cruces, esperando bajo la lluvia, cuando un coreano pasadito de los 50 me empieza a hacer una especie de signos indescifrables; o… ¡sí! ¿¡Es eso lo que me quiere decir!? ¡Pues parece que sí! ¡Que me metiera debajo de su paraguas! Bueno…Para qué explicar más. ¡No sé quién se ha reído más; si yo, Pilar, Miky y Joan o la gente de alrededor viendo mi cara! El caso es que al final, me he mojado un poquito menos, jiji.”


La única relación con Namdaemun, la puerta que quedó reducida a cenizas hace escasos días, es que esto ocurrió en uno de los cruces que la circundan; pero es que no hay como una buena anécdota para identificar un lugar.


miércoles, 20 de febrero de 2008

Morriña en grandes dosis

Hoy la nostalgia se ha apoderado de mí. Nostalgia de miles de sensaciones. Hoy he revivido momentos de incertidumbre de hace dos años. Hoy me he puesto delante de un reducidísimo grupo de estudiantes para intentar transmitirles desde un punto de vista humano qué es realmente vivir en Seúl. ¡Qué sensación tan extraña!

Precedida por la presentación de Japón no he podido por menos que volver atrás en el tiempo. En ese mismo lugar estuve sentada yo hace ahora dos años, sabiendo que mi futuro cercano dependía de un profesor de actitud inescrutable. Momentos de tanteo, de preparación, de estudio, de tensión, de larguísimas conversaciones con la familia y amigos, y finalmente, de decepción. Fue la tarde más dura que recuerdo haber pasado en el despacho, sabiendo que Tokio no era mi destino. Forzando una sonrisa poco sentida en su momento pero de agradecimiento de tener un destino asiático que tanto había deseado. Sentimientos encontrados, vaya. Recuerdo con claridad aquellas palabras de consuelo de Ana que en su momento resonaban sin demasiado sentido por mi cabeza: "Si no te han dado Japón, será porque no era donde tenías que ir."

Un año después todas esas sensaciones parecían haberse borrado de mi memoria. Hace un año, en este mismo día a la misma hora, sentía un hormigueo en el estómago por la vuelta a casa. Sí, sí, a casa. A Sangwangsimni. A Hanyang. A Sinchon. Al encuentro de todas las personas que hicieron de Seúl mi casa y de ellas, mi familia allá.

Cuánta agua ha caído en estos dos años. Hoy, además de revivir cierta amargura de aquellos días en Barcelona, he podido rememorar paso a paso todo lo que me sobrevino a partir de ese momento. Y lo único que ha venido a mi mente han sido buenos recuerdos y a mi cara, una sonrisa. ¡Creo que Ana tenía razón!

viernes, 9 de noviembre de 2007

Volver

“Esta mañana muy tempranico salí del pueblo con el hatico, y como entonces la aurora venía yo la recibía… Cantando como un pajarico… Esta mañana muy tempranico…”

Con escenas similares a la que acompaña a esta zarzuela en “Volver” debieron amanecer miles de pueblos a lo largo y ancho de la geografía española hace ahora una semana. Y es que la celebración del día de Todos los Santos y el de los Fieles difuntos (1 y 2 de Noviembre respectivamente) no solo deja cementerios pulcros, relucientes y llenos de flores sino también mujeres agotadas y medio acatarradas como mi yaya, que de tantas horas pasadas a la intemperie no tenía ni ganas de hablar. ¡Asunto grave donde los haya! ;P

El caso es que… ¡qué mejor momento que la semana pasada para disfrutar por enésima vez de esa gran película! No sé cuántas veces la he visto y tampoco si algún día me cansaré de presenciar la escena entre la Raimunda y la Sole: “¿Hay más cosas que yo debería saber, que no sé?” “¡Mogollón!”, o de las inolvidables intervenciones de la Agustina: “¡Que la maría es mía! ¡Mirad lo hermosas que están las plantas!”.

Como obra de arte que es, allí estuvo en Seúl colgado en la pared entre fotos de familia, amigos y otras cosas durante un año entero. Por eso me ha parecido que ya era el momento de devolverle el huequito que se merece, y como las paredes son dadas a los cambios… ¡Mucho mejor aquí!

(Cuelgo el cartel coreano y no el original porque fue esa variante la que me acompañó durante tanto tiempo.)


lunes, 2 de julio de 2007

A mi querido "keun" (근)


Ya desde antes de completar mi primera línea en este blog tenía lo que yo consideraba una asignatura pendiente: escribir sobre el apasionante mundo del mercado. Y es que pasear por un mercado local no sólo es una delicia, sino que además es una lección magistral sobre infinidad de aspectos del país en el que te encuentras; una mezcla de sensaciones, olores, miradas... ¡Todo!

Por supuesto Corea no se queda atrás en eso, y por suerte he podido comprobarlo desde el primer día en esta ciudad. Qué buen recuerdo el de aquel primer paseo con un jet-lag aún sin superar en dirección a “la luz”, de la que ya he hablado en otra ocasión y que ahora puedo llamar por su nombre: Dongdaemun. Fue en esa primera tímida aproximación a la ciudad en la que descubrimos el que luego ha sido motivo de felicidad, lugar de recreo, escenario de práctica de mi limitado coreano y, naturalmente, centro de mis compras semanales a lo largo de un año: el mercado de Jungang, en Sindang.

Pero es que el mercado coreano no se queda ahí a los ojos del foráneo, sino que deleita con el increíble mundo de las medidas coreanas. Y es que… ¿Por qué restar diversión a las compras unificando el sistema al uso de los kilogramos? ¡No escatimemos en variedad! Así es como te topas con manzanas a 2000 wons el “kae” (개), cacahuetes a 1000 wons el “bong” (봉), melones coreanos a 3000 wons el “jul” (줄) o pollos a 5000 wons el “mari” (마리). Pero mientras todos estos no son más que términos que indican si compras una pieza, una bolsa, un manojo, una cajita o lo que sea… Existe una medida que supera a todas las demás. Mi medida favorita: el “keun” (근). Esa sí que es una medida caprichosa. El “keun” es ni más ni menos que 400g. en frutería, 500 g. en pescadería, y si no me equivoco, 600 g. en carnicería. ¿Es o no es una medida interesante?

Desgraciadamente la globalización no conoce de fronteras y acaba barriendo incontables aspectos culturales que, por ínfimos que parezcan, son cultura. Sé que el “keun” (근) será una de estas “nimiedades” que acaben desapareciendo; y lo sé porque soy de las pocas afortunadas seulitas que aún compra en un mercado y conoce el uso del término. Por eso… Ante la incipiente muerte del “keun” en la gran ciudad… ¡Mi más sincero pésame!


viernes, 1 de junio de 2007

Transición de luces

Un día pasa. Y otro. Y otro.

Menos mal que los atardeceres en Seúl son increíbles… Y más con la privilegiada vista que tengo desde el tejado. En primer plano, mi barrio; un mar de casitas más o menos bajas y desordenadas con el carácter cercano de un pueblo. Al fondo, Dongdaemun, antigua puerta del este de la ciudad y actualmente centro del comercio textil seulita… ¡la locura en forma de rótulo luminoso! Las moles de la derecha… Desgracias que aparecen en esta ciudad a diario reencarnadas en edificio; en este caso con doble delito ya que se encuentran al borde del Cheonggyecheon… ufff. Y al fondo, todavía resistiendo el imparable crecimiento de la ciudad, Namsan con su torre, Inwangsan y Bukhansan.

La siguiente perspectiva… ¡de día!

jueves, 19 de abril de 2007

Desde la ventana


Hoy la noche está calmada, clara y fresca, lo cual no quiere decir que se alcancen a distinguir más de cuatro estrellas.
En Seúl el cielo nocturno es naranja, y el horizonte, un fondo de escena de blancos aleatorios salpicado de motas rojas; una por cada iglesia que luce su cruz.