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lunes, 24 de noviembre de 2008

Un punto de reinicio como otro cualquiera

Muchas cosas han pasado desde la última palabra que escribí sobre mis asuntos inolvidables. Tantas que ni sé por dónde empezar, ni qué comentar. Es lo mismo que me ocurrió a la vuelta del viaje a Pekín. Taaaaanto sobre lo que escribir... Y al final me quedé sin palabras.
Y siendo así, hoy no voy a escribir sobre lo más importante, ni lo más sorprendente, ni quizá sobre lo más interesante de estos meses pasados; pero sí sobre lo último que me ha hecho arquear las cejar y esbozar una sonrisa. Porque cuando ya creía que nuestro universo había quedado reducido a una extraña selva de cocodrilos, topos, elefantes y orangutanes, aparecieron en el horizonte dos nuevos personajes que venían a traer un soplo de aire fresco al panorama musical familiar. Y tan novedoso sonó a mis oídos, y tan calmante resultó su efecto que no puedo por menos que compartir con todos vosotros una enternecedora cancioncilla que hace las delicias de quien se para a escucharla.
Con todos ustedes...

Había un gato grande
que hacía ron ron
muy acurrucado
en su almohadón.
Cerraba los ojos,
se hacía el dormido...
y movía el rabo
con aire aburrido.

Había un ratoncito
chiquito chiquito
que asomaba el morro
por un agujerito;
desaparecía
y volvía a asomarse,
y daba un gritito
¡"ii iii iiii"!

Salió de su escondite
corrió por la alfombra;
¡qué miedo tenía
hasta de su sombra!
Pero al dar la vuelta
se oyó un gran estruendo...
¡Vió unos ojos grandes
de un gato tremendo!

Notó un gran zarpazo
sobre su rabito
y salió corriendo
todo asustadito.
Y aquí acaba este cuento
de un ratoncito
que asomaba el morro
por un agujerito.

Me pondría a desglosar por notas para que pudiérais disfrutar de la melodía, pero resultaría un esfuerzo inútil, así que... ¡adelante, imaginación!
Y con este inesperado documento retomo por enésima vez mis "almost forgotten unforgettable things".

viernes, 19 de septiembre de 2008

¿Inspiración o plagio?

Lo he escuchado varias veces y todavía me cuesta creerlo. Llego a estar en un concierto y probablemente habría pensado que eran mi mente o mi oído los que me traicionaban; o incluso, que me había equivocado de grupo. Pero no. Ha sido en casa y me ha dejado de piedra. Lo he escuchado una y otra vez para cerciorarme de que no era una ilusión y mis ojos siguen como platos al ver que es absolutamente real.
Miss Caffeina, grupo del que no tenía noticia hasta el momento, ha sacado nuevo disco y ha decidido ponerlo a disposición gratuita de todos aquellos que quieran escucharlo a través de su página web. Loable iniciativa y razón suficiente como para darles una oportunidad. ¡Quién sabe!; quizá podían darme una sorpresa y convertirse así en mi particular grupo revelación. De lo segundo todavía no estoy segura, pero la sorpresa no se ha hecho esperar ni cuatro minutos.
Aún no había pasado de la primera canción, "Desde dentro", cuando me he descubierto tarareando al ritmo de la música. ¡Imposible! -dirán algunos-, no sin cierta lógica. Si la canción es nueva...
Poco menos que esos quince segundos de canción que inconscientemente he seguido ha tardado mi mente en acudir a "Little Heart Attacks" de "The Sunday Drivers", pero es que la melodía que Miss Cafeina ha "tomado prestada" es bien significativa dentro de la lírica del citado grupo; más aún cuando se ha coreado en dos ocasiones diferentes en sendos conciertos del grupo.
¿Excesiva inspiración? ¿Plagio? Sea lo que sea, y para los curiosos o los incredulos, aquí dejo la referencia de una y otra canción.
"Desde dentro", de Miss Caffeina. Minuto 03:40.
"Little heart Attacks", de The Sunday Drivers. Minuto 04:51.
Y ahora... ¡A jugar a las ocho diferencias!
Yo todavía no acabo de creérmelo.

miércoles, 4 de junio de 2008

The point of no return

Lleva horas resonando en mi cabeza, y aunque parezca un poco dramático, es con lo que más me identifico en estos momentos. No sé por qué, ha sido hoy; ni ayer, ni mañana, sino hoy, cuando he sentido el principio de la cuenta atrás. Y aunque en realidad, el resto del contenido de la canción no tiene nada que ver con el torbellino que se me avecina, el estribillo me va que ni pintado, así que aquí dejo por escrito mis pensamientos.

Past the point of no return -
no backward glances:
our games of make belive
are at an end . . .

Past all thought of "if" or "when" -
no use resisting:
abandon thought,
and let the dream descend . . .

What raging fireshall flood the soul?
What rich desire unlocks its door?
What sweet seduction lies before us . . .?
Past the point of no return,
the final threshold,
what warm, unspoken secrets will we learn?
Beyond the point
of no return . . .

You have brought me to that moment
where words run dry, to that moment
where speech disappears into silence,
silence . . .

I have come here, hardly knowing
the reason why . . .
In my mind, I've already
imagined our bodies entwining
defenceless and silent -
and now I am here with you:
no second thoughts, I've decided,
decided . . .

Past the point of no return
no going back now:
our passion-play has now, at last,
begun . . .

Past all thought of right or wrong -
one final question:
how long should we two wait,
before we're one . . .?

When will the blood begin to race
the sleeping bud burst into bloom?
When will the flames, at last, consume
us . . .?

Past the point of no return
the final threshold,
the bridge is crossed, so stand and watch it burn . . .

We've passed the point of no return . . .

Lo más curioso del tema es que son los días contados los que me hacen estar nerviosa, y son los mismos escasos días los que me confieren los ánimos para seguir trabajando.

Para cuando la siguiente “descarga al pensieve”… ¡Ni idea!

domingo, 17 de junio de 2007

Momento cepillo de dientes

De nuevo, un momento de enajenación mental transitoria. Llamémosle “Momento cepillo de dientes”.

Se trata de esa situación en la que recién llegada a casa y con el ordenador a punto de apagar tras un repasillo al mail de última hora aún queda tiempo para una canción mientras te lavas los dientes. Difícil decisión, ¿eh? Bueno, pues el caso es que hoy no he tenido ninguna duda.

Ha sido un acto inconsciente: 1917, de Mecano. De nuevo botes locos, reflejos saltarines en la ventana y emoción. ¡Genial! Me deja sin palabras cada vez que la escucho; y sin respiración también, dicho sea de paso. Mi cuerpo se resiste al estatismo.

Y qué mejor que compartir esta sensación con todos los que tengáis seis minutillos para lavaros los dientes. Seis porque el extracto de concierto que he encontrado incluye “Por la cara”; sin duda, otra canción increíble que no está de más escuchar.


miércoles, 2 de mayo de 2007

Locura transitoria

El traslado al nuevo piso vino acompañado de muchas nuevas sensaciones, entre ellas una absoluta obsesión con la música del anuncio de Pepsi, gracias a la televisión de la que hasta entonces carecía. Tras una búsqueda infructuosa sin dirección durante dos horas hace ya un par de semanas con todo lo relacionado con Pepsi Corea, anuncios y promociones varias, youtube… ¡Nada! Tiro la toalla esperando a que un golpe de suerte me lleve a oír la susodicha canción en un bar y pueda acudir al DJ cual si de un médico al que preguntar por el diagnóstico se tratara.

Mañana del dos de Mayo de 2007, o sea, hoy. Me dispongo a trabajar y elijo como música de fondo la incorporada a mi biblioteca durante el último mes. Unas horas después, véase hace diez minutos, tras diecinueve segundos de una canción cualquiera, empiezo a escuchar… ¡hey now now! ¡No me lo puedo creer! La tenía desde hacía casi un mes y aún no había escuchado este disco. ¡No os podéis imaginar mi sonrisa, seguida de saltos, euforia temporal, locura! Llamadme pardilla pero… ¡Qué alegría! Aquí os dejo con “Hey now now” de “The cloud room”:
http://www.youtube.com/watch?v=3aAza2nwa8Y, aunque a mi parecer el vídeo no transmite ni la mitad de emociones que el citado anuncio, así que mejor, ved un extracto aquí: http://www.pepsicola.co.kr/default.aspx , Travel TVC.