miércoles, 6 de mayo de 2009

Sobre libros, apetitos y descubrimientos

No recordaba haber leído Biografía del hambre. Recuerdo que lo compró papá y que, por su cara al pasármelo, no debió acabar de gustarle. Cuando hoy he ido a colocar Ni de Eva ni de Adán en la estantería, ahí estaba, entre Estupor y temblores y El sabotaje amoroso, esperando a que le echara una hojeada. Abro la tapa y, pese a no venirme todavía a la mente de qué trataba, tengo la certeza de que lo he leído, porque ese libro ha estado en Corea. Un libro viajado, como su autora.

Me delata un papelillo que me trae muchos recuerdos y que reza así: Ueonja kimbap, 1000 won; yajae kimbap, 1500won; chiji kimbap (entiéndase por ello “cheese” kimbap, por cierto), 2000 won; kimchi kimbap, 2000 won; chamchi kimbap (el campeón indiscutible), 2000 won… y así, pasando por sopas, arroces y demás delicias gastronómicas, termina con las empanadillas de carne, 2000 won. Mmmmm… Y es que, al poco de llegar a Seúl, y ya saturados de kimbaps de atún, carne rebozada y empanadillas fritas o al vapor, Joan y yo decidimos que lo más sabio para nuestra supervivencia sería ir probando uno por uno todos los platos del menú del Kimbap Nara. En estos momentos no me cabe duda de por qué jamás lo llevamos a cabo: Amélie Nothomb, con su apetito absoluto, engulló mi lista y truncó nuestro grandioso plan. Debía de andar yo también con tal hambre de descubrimientos por aquella época, que aún hoy me sugiere más una lista de comida que un magnífico libro. ¡Considérese la revancha por haberme privado de ella!

jueves, 2 de abril de 2009

Orbis Non Sufficit

El mundo nunca es suficiente. Así lo declaraba James Bond estando al servicio de su majestad. Pero… ¿y cuando el servicio es al público general? ¿Que no es suficiente? ¡Pues que se lo digan a google!

Un par de años ha sido el tiempo necesario para poner Seúl al día; y cuando por fin logran actualizarlo… ¡Pues sigue desactualizado! Hoy son los del oeste los relegados por la tecnología. Aunque bien mirado… ¿sólo los del oeste?

¡No! Porque ahora que las aguas del Cheonggyecheon fluyen ininterrumpidamente de principio a fin, son otras muchas las sorpresas que depara la observación. Y puedo decir que la mayoría de estas imágenes anacrónicas me hace sonreír.

Lo primero, una perspectiva similar a la de un tiempo atrás en la que parece que el cielo se cierna sobre las cabezas de algunos.



A continuación, empezando por la zona a años luz de estar al día… Namdaemun, que sale increíblemente favorecida, dadas las circunstancias que la redujeron a cenizas hace ahora más de un año.


Y desde Namdaemun hacia el norte llegamos al ayuntamiento tal cual lo conocí yo, que hasta donde tengo conocimiento, difiere en cierto modo de su estado actual. Propongo jugar a encontrar “los ocho errores” en las siguientes dos imágenes; correspondientes a Agosto de 2008 y a hace solo unas semanas. Increíble pero cierto. ¿No era considerado patrimonio?



Pero no nos detengamos aquí, y siguiendo las aguas de nuestro querido riachuelo, pasemos sin más dilación a la recién actualizada ciudad de Seúl. ¡Qué mejor lugar por el que pasear que mi adorado Dongdaemun! Locura reencarnada en mercadillo ambulante, en torno a un par de históricos estadios del periodo colonial japonés venidos a menos, a los que ya hace casi un año hincaron el diente los bulldozers. Sólo ella podía resurgir como el ave fénix para mostrar en sus entrañas los restos de Igansumun, la puerta que durante algún tiempo controló el paso de las aguas desde Namdaemun hacia el Cheonggyecheon.


(Más imágenes, aquí.)

Por último, camino de la universidad, os conduciría a las que fueron mis casitas; pero como relevancia en la ciudad tienen poca o nada, acabaremos nuestro tour en los alrededores del mercado de Jungang. Ya hace ahora dos años, la manzana de la que forma parte estaba siendo demolida casi por completo. Se trataba de una mínima intervención de reorganización, teniendo en cuenta que el plan preveía afectar a toda la zona hasta Wangsimni; y pese a su escaso impacto global, aquello era la ciudad fantasma. ¡Pues ni a la etapa del andamiaje llegaron los pobres fotógrafos de google earth!




Terminar para nunca llegar a tiempo... ¡Vaya trabajazo tan desagradecido!

jueves, 26 de marzo de 2009

Coche 4 Plaza 5D

"Senyors viatgers, benvinguts. Aquest tren amb destinació Madrid-Chamartín s’aturarà a les estacions que anunciarem amb antelació. Durant el viatge trobaràn a la seva disposició els serveis de cafeteria i telèfon públic. Als seients podràn connectar els auriculars per a l’audició de música i vídeo. Si us plau, els preguem que redueixin el volum dels seus telèfons mòbils. Grandes Líneas Renfe els desitja un agradable viatge i confiem poder atendre’ls de nou a bord en Talgo."

La anterior parrafada fue la primera –y creo que la última- retahíla de palabras que me aprendí de memoria en catalán a fuerza de idas y venidas entre Barcelona y Zaragoza.

Unos cuantos viajes después han cambiado las palabras, los vagones, los pasajeros e incluso el trayecto, pero el paisaje permanece inalterado. De los intensos verdes grisáceos de fondo en los montes de Tarragona a los Monegros, pasando por la huerta de Lérida y Fraga lo único constante es el azul del cielo.






* Mi cabeza ha calculado que hoy era día 26, pero observo que mi mano ha decidido plasmar un 29 porque sí.

martes, 27 de enero de 2009

Xīn nián kuài lè!

El pasado domingo dediqué buena parte de la tarde a ordenar mi habitación y dejarla pulcra y reluciente. Era la última noche antes de entrar en el año nuevo chino. Un día después, luna nueva. ¿Casualidad o subconsciente? Sea como sea, ¡he cumplido con la tradición!, lo cual me permite albergar grandes esperanzas de este año del buey que acaba de empezar. Más aún cuando el lunes, primer día del 4706, no toqué la escoba para nada. Ni que decir tiene que fue para no barrer mi buena fortuna. ^^


miércoles, 14 de enero de 2009

El Londres esencial o la esencia de Londres

Algo que parece no dejar indiferente a nadie estos días y que por mi parte resulta difícil de responder es “¿Qué es lo que más te ha gustado de Londres?”. Ante una primera actitud de desconcierto, seguida de un breve periodo de reflexión, otro de desordenada interrogación y demasiado rato de introspección, parece ser que cada vez estoy más cerca de la respuesta. Claro que una cosa es que yo haya encontrado la respuesta que considero más acertada y otra muy diferente es la validez que le puedan otorgar a la misma los formuladores de la pregunta en cuestión.

Una ciudad que en 1863 acuñó sin pretenderlo la palabra "Metro" -de Metropolitan Railways- y que aún hoy en día se encuentra a la cabeza del transporte subterráneo en cuanto a la longitud de las líneas se refiere; que en 1908, al tiempo que Hyde Park vivía una concentración a favor del voto femenino, veía nacer el aún hoy vigente logotipo de su famoso “Underground” y sentaba un precedente inigualable en la historia del diseño gráfico con la aparición del primer plano de metro en forma de diagrama lineal; una ciudad que ha tenido el poder de inspirar la aparición de personajes tan dispares como Oliver Twist, Peter Pan, Sherlock Holmes, Henry Higgins, el Profesor Emelius Browne o el mismísimo Phileas Fogg -más conocido para los españoles de los 80 como Willy Fogg-; y que al tiempo que conseguía todo esto ha sido capaz, no sólo de evolucionar, sino de liderar a otros al tiempo que mantenía su esencia… Una ciudad así merece como mínimo que me descubra ante ella.

Y saber que los callejones por los que deambuló James Cook antes de embarcarse hacia las entonces desconocidas islas de Hawai son los mismas que me llevan a mí a la orilla del Támesis; que los edificios que me rodean y que despiertan mis sentidos ya ejercieron su influencia sobre Dickens; y que el Harrod’s por el que paseo ya ocupaba su actual lugar cuando Arthur Conan Doyle creó a su famoso detective… La continua percepción de la historia en una ciudad de vanguardia… ¡Sin duda, eso es lo que me ha cautivado de Londres!

lunes, 12 de enero de 2009

Ovación "made in Spain"

Pocas cosas conservan su sentido cuando se las saca de contexto. Por poner un ejemplo, ¿qué habría ocurrido si en la película “Solo en casa 2” Kevin hubiera tomado un avión de Ryanair rumbo a España en vez de hacerlo hacia NYC? Pues está muy claro; ¡no habría tenido que esperar al bajarse del avión para deducir que se encontraba aquí y no en cualquier otro lugar! ¿Que por qué tanta seguridad en mi afirmación? Pues porque en el momento en el que las ruedas del avión hubieran tomado contacto con tierra habría sido privilegiado espectador de la ovación dedicada al habilidoso piloto por parte de los aliviados pasajeros. Casualidad o no, no es la primera vez que tengo la suerte de presenciar semejante espectáculo. Y para seros sincera, tras un primer momento de vergüenza, seguido por una carcajada irreprimible, lo único que puedo decir es que ha pasado a formar parte de mi lista “cosas que hacer al menos una vez en la vida”. ¡Un aplauso a la frescura “made in Spain”!

Todo sea dicho, el viajar en Ryanair tiene un componente cómico que hace inevitable semejante recibimiento. Y si no, atentos al toque de corneta como punto final a una experiencia única.

Y si habéis sido pacientes como para escuchar las flores que la compañía se lanza a sí misma al terminar el vuelo, seguro que disfrutaréis ahora con este pequeño gag al más puro estilo Ryanair.




miércoles, 10 de diciembre de 2008

Momentos mágicos

Hubo un tiempo en el que mi mundo harrypotteriano quería por momentos hacerse más real que el de verdad. También hubo un momento en el que creí estar dando carpetazo a ese universo alternativo al apurar las últimas palabras de una nueva pero definitiva despedida en King's Cross. Y es que esos siete cursos en Hogwarts estuvieron plagados de lugares sorprendentes, criaturas desconcertantes, momentos mágicos, personajes complejos y artilugios anteriormente desconocidos, que hicieron de ese mundo de letras un pozo sin fondo de conocimiento. Y aunque en su momento, quizá por ser muggle, no fui del todo consciente de ello, poco a poco voy dándome cuenta de los muchos conceptos sin nombre que campaban a sus anchas entre nosotros.

Sin ir más lejos, me remito a mi primera entrada en el blog, Titina's Pensieve -El pensadero de Titina-, que habría carecido de un título lo suficientemente apropiado de no ser por esa nueva palabra salida de la pluma de J.K. Rowling. Pero no acaban ahí las definiciones mágicas, no. He de confesar que, tras años de posesión del mismo, acabo de reconocerme poseedora de un portkey. Para los que consiguieran resistir la presión mediática que llevó a medio mundo adulto a revivir su infancia más fantástica, un portkey -traslador, en español- es un objeto que traslada a quien lo toca a un lugar determinado, provocando una fuerte sensación de propulsión en el ombligo en el momento de ser activado. Por lo general, se trata de piezas de deshecho u objetos de uso común para evitar ser desenmascarados a la primera de cambio por personas no deseadas. Tras esta breve explicación volveré a lo que me concernía.

Sssshhhhhh... No se lo digáis a nadie, pero resulta que mi tabla de snowboard es un portkey. Puede permanecer inalterado durante meses, puede toquetearse, subir y bajar de coches y aviones las veces que se quiera, pero en el momento en el que mis botas de color de los zapatos de Dorothy hacen contacto con ella, y mi peso se deja caer sobre la misma... ¡Chaaaaasss! ¡Me traslado a otro mundo! Un lugar en el que, paradójicamente, no hay tiempo ni lugar, ni prisas, ni pausa, ni preocupaciones, ni aglomeraciones… Solo estoy yo y el aire que me sopla en la cara. ¡Y me gusta!