miércoles, 3 de octubre de 2007

Cronología culinaria

La sucesión imparable de hechos históricos tiene una consecuencia directa bastante evidente… ¡Que cada día hay unos cuantos aniversarios a celebrar más o menos relevantes!

Sin ir más lejos, hoy hace: 4339 años de la fundación de Corea (Gojoseon por aquel entonces), 433 del final del sitio de Leiden, 329 del final de la construcción del Taj Mahal, 293 de la aprobación de la fundación de la RAE, 78 del cambio de nombre a “Reino de Yugoslavia” del que hasta entonces había sido el “Reino de Serbios, Croatas y Eslovenos”, 75 de la independencia de Irak de Gran Bretaña, 22 del primer vuelo del Atlantis y 17 años de la reunificación alemana (y de la muerte de Stefano Casiraghi, por cierto); por nombrar algunos.

Pero lo realmente importante, a lo que iba con esta crónica, es que el año que viene se cumplirá el primer aniversario del primer bibimbap casero de una servidora. ¡Sí señores! No haré más comentario al respecto que… mmm… ¡delicioso!

Toda una casualidad el que, justo hoy, Corea del Norte haya declarado que clausurará sus instalaciones nucleares antes de Diciembre. ¿Quién se acordará así al año que viene de celebrar mi bibimbap? ; P

jueves, 27 de septiembre de 2007

Un solo cielo, ¿cúantas identidades distintas?


Todos sabemos que no apreciamos las cosas hasta que nos faltan; y aún así no llegamos a ser conscientes del todo.

Desde que volví a España no he hecho demasiadas fotos, y en las pocas que tengo de estos meses domina un aspecto por encima de los demás: el color azul. No puedo resistirme a hacer fotos del cielo. Cada día amanece con una claridad espectacular, y los días en los que me falta se añade a su ausencia una cierta melancolía por el recuerdo de Seúl. Es curioso que lo que antes me parecía un día bochornoso con neblina y resol ahora sea ahora sea un homenaje a los días seulitas.

Jamás me imaginé que se pudieran echar de menos por igual dos polos tan opuestos.

lunes, 24 de septiembre de 2007

Disculpas...



El tiempo va pasando y un día cualquiera, después de comer con la yaya en “La Torreta”, te das cuenta de que se te han hecho las tantas.

Podría considerarse parte del anecdotario farmacéutico de Cariñena; pero yo prefiero que lo consideréis una cariñosa disculpa a mi dejadez en el blog. ¡Intentaré dejar rastro de mis andanzas con mayor asiduidad!

jueves, 19 de julio de 2007

No-despedida




Hace ya una semana que dejé una península por otra, y más tiempo hace aún que no escribo nada; y es que ya se sabe que los traslados, despedidas y adaptaciones requieren su tiempo.

Para los familiarizados con la serie de televisión “Friends”, y conociendo mi afición por la misma, esta fotografía puede sonar a final, pero… ¡Ni mucho menos! El título del blog no alude a ningún lugar en concreto, así que mientras siga habiendo temas y ganas de escribir seguiré por aquí.

Siempre he admirado a los buenos guionistas que partiendo de las cosas más simples consiguen desarrollar toda una historia. Con uno de esos casos me topé al ver Hierro-3 de Kim Ki Duk -빈집 (“Bin Jib”, “casa vacía” en coreano)-, donde la puerta de un apartamento cualquiera sugiere la ausencia de sus dueños al protagonista, que decide ocuparlas sin malicia alguna por breves periodos de tiempo. Y es que viviendo en Seúl basta con estar un par de días ausente de tu casa para que la puerta empiece a parecer un tablón de anuncios de comida. En la foto, el experimento de cinco días sin tirar a la basura la propaganda. Si en vez de haber sido en Corea hubiera sido en España probablemente el título de la película habría pasado de ser “Casa vacía” a “Casa limpia”.

lunes, 2 de julio de 2007

A mi querido "keun" (근)


Ya desde antes de completar mi primera línea en este blog tenía lo que yo consideraba una asignatura pendiente: escribir sobre el apasionante mundo del mercado. Y es que pasear por un mercado local no sólo es una delicia, sino que además es una lección magistral sobre infinidad de aspectos del país en el que te encuentras; una mezcla de sensaciones, olores, miradas... ¡Todo!

Por supuesto Corea no se queda atrás en eso, y por suerte he podido comprobarlo desde el primer día en esta ciudad. Qué buen recuerdo el de aquel primer paseo con un jet-lag aún sin superar en dirección a “la luz”, de la que ya he hablado en otra ocasión y que ahora puedo llamar por su nombre: Dongdaemun. Fue en esa primera tímida aproximación a la ciudad en la que descubrimos el que luego ha sido motivo de felicidad, lugar de recreo, escenario de práctica de mi limitado coreano y, naturalmente, centro de mis compras semanales a lo largo de un año: el mercado de Jungang, en Sindang.

Pero es que el mercado coreano no se queda ahí a los ojos del foráneo, sino que deleita con el increíble mundo de las medidas coreanas. Y es que… ¿Por qué restar diversión a las compras unificando el sistema al uso de los kilogramos? ¡No escatimemos en variedad! Así es como te topas con manzanas a 2000 wons el “kae” (개), cacahuetes a 1000 wons el “bong” (봉), melones coreanos a 3000 wons el “jul” (줄) o pollos a 5000 wons el “mari” (마리). Pero mientras todos estos no son más que términos que indican si compras una pieza, una bolsa, un manojo, una cajita o lo que sea… Existe una medida que supera a todas las demás. Mi medida favorita: el “keun” (근). Esa sí que es una medida caprichosa. El “keun” es ni más ni menos que 400g. en frutería, 500 g. en pescadería, y si no me equivoco, 600 g. en carnicería. ¿Es o no es una medida interesante?

Desgraciadamente la globalización no conoce de fronteras y acaba barriendo incontables aspectos culturales que, por ínfimos que parezcan, son cultura. Sé que el “keun” (근) será una de estas “nimiedades” que acaben desapareciendo; y lo sé porque soy de las pocas afortunadas seulitas que aún compra en un mercado y conoce el uso del término. Por eso… Ante la incipiente muerte del “keun” en la gran ciudad… ¡Mi más sincero pésame!


domingo, 17 de junio de 2007

Momento cepillo de dientes

De nuevo, un momento de enajenación mental transitoria. Llamémosle “Momento cepillo de dientes”.

Se trata de esa situación en la que recién llegada a casa y con el ordenador a punto de apagar tras un repasillo al mail de última hora aún queda tiempo para una canción mientras te lavas los dientes. Difícil decisión, ¿eh? Bueno, pues el caso es que hoy no he tenido ninguna duda.

Ha sido un acto inconsciente: 1917, de Mecano. De nuevo botes locos, reflejos saltarines en la ventana y emoción. ¡Genial! Me deja sin palabras cada vez que la escucho; y sin respiración también, dicho sea de paso. Mi cuerpo se resiste al estatismo.

Y qué mejor que compartir esta sensación con todos los que tengáis seis minutillos para lavaros los dientes. Seis porque el extracto de concierto que he encontrado incluye “Por la cara”; sin duda, otra canción increíble que no está de más escuchar.


viernes, 8 de junio de 2007

¡Kimchiiiiiiiii...!

Tres… dos… uno… ¡Foto! ¡Cambio de posición! Tres… dos… uno… ¡Foto! Venga, venga, ¡ahora con la lengua fuera! Tres… dos… uno… ¡Foto! ¡Corred, corred, con pose coreana! Tres… dos… uno… ¡Foto! Y una, y otra, y otra más… justo a tiempo para hacer la selección y empezar la cuenta atrás para el tema decorativo. Que si “friends” por aquí, que si Seoul por allá, que ahora le pongo una estela de corazoncitos, que a mí me va más el tema estrellitas, que si no ha quedado suficientemente hortera… ¡Vaya! Una cita ineludible en cualquier visita a Corea y un recuerdo más que original de los momentos hilarantes en los que incurre uno por aquí.